Un cristiano entre los 33 mineros atrapados en Chile

Los mineros que se encuentran atrapados en la mina de San José en Chile le piden al presidente que no los abandone, mientras se les va conociendo a un nivel más personal. Como José Henríquez, que es un cristiano evangélico, y al que sus amigos definen como ‘'una persona que les da fuerza espiritual” en estos momentos difíciles.
Se va apagando el optimismo del pasado domingo 22 de agosto cuando se conoció que los mineros todavía estaban vivos. Y lo que es peor, puede que se esté acabando también la alegría que estalló entre los 33 mineros atrapados desde el 5 de agosto. "Ahora vendrá un periodo de depresión y abatimiento", admitió en San José el ministro de Salud, Jaime Mañalich.
Una de las noticias mas fuertes que han tenido que enfrentar los mineros es que el rescate no va durar por lo menos entre dos y cuatro meses. "Hemos podido decirles más o menos que no vamos a poder estar con ellos antes de las fiestas patrias (el bicentenario se celebrará el 18 de septiembre), pero sí antes de Navidad. Es un periodo bastante amplio como para que no pierdan la esperanza", dijo el ministro.
Entre los mineros que se encuentran atrapados, hay un cristiano que ha ayudado a que muchos de sus compañeros mantengan la calma.
Le llaman don José y lo presentan así: "El hombre tiene altos conocimientos espirituales, que la verdad es que en estos momentos nos han ayudado mucho a todos". Y es que varios de los mineros atrapados desde el 5 de agosto sufren problemas psicológicos por la situación o tienen lesiones físicas importantes, según han reconocido las autoridades chilenas.
El único cristiano ‘’hasta el momento’’ es José Henríquez, de 56 años y fe evangélica, un minero altamente capacitado, ya que es operador de máquinas perforadoras. Tiene dos hijas de 31 años; y ya se ha visto varias veces con su vida colgando de un hilo.
Ahora se encuentra 700 metros bajo tierra, pero sus hijas saben que todo saldrá bien "En 1986, él estaba en un campamento al pie de la mina, durmiendo con su padre y su hermano, también mineros. Y se les vino de pronto un alud. Despertó al hermano y salieron en pura ropa interior. Muchos mineros amigos de él murieron porque se volvieron por sus cosas. Y ellos pasaron dos días durmiendo a la intemperie semidesnudos", cuenta una de sus hijas.
"Tiene un temperamento muy reservado", comentan sus hijas, "pero siempre está muy preocupado por su familia". Lleva 33 años de minero y 33 años casado.
Como cristiano evangélico es un hombre comprometido y practicante de su fe, lo que implica atender a su familia. "Trabaja una semana y descansa otra. Y en cuanto sale de acá, toma el autobús hacia Talca, que es donde vivimos nosotros. Son 17 horas de carretera. Está cinco días, siempre con sus hermanos y con su esposa, y se vuelve. Tenía la intención de dejar la mina porque decía que este cerro estaba malo".